El viernes llegué tarde a un funeral. En alguna que otra ocasión, M. me había hablado del profundo sentido de la humildad que caracterizaba a su abuela. Se trata de un rasgo que solía elevarse como una empalizada moral, como un reducto alado que cobraba entidad al margen de la acepción de vivienda en el casco antiguo y comedor atestado de hijos, nietos y bisnietos. La abuela de M., como la mía, había sido señora de la limpieza, sintagma donde “limpieza” constituye una refracción de orgullo, decoro y plata. Antes de las palabras del mosén, la madre de M. esbozó una delicada semblanza que se quebraba en llanto al alcanzar los detalles más prosaicos. Es de ley que así sea. El hecho de que expresara su pesar en segunda persona tan sólo pareció incomodar al hombre que, durante la lectura, descolgó el teléfono móvil. Por lo demás, cuando la madre de M. concluyó su evocación sufrí el embate de un anhelo ya inasequible: el de sentarme a la mesa de ese comedor atestado de hijos, nietos y bisnietos. Al salir, R. se acercó y, con su habitual inflexión de rigor y sorna, me confió un secreto:
-Llegarás tarde a tu propio funeral.
•
El desenmascaramineto del régimen y su llovizna de barrizal consiste en no ceder a la tentación sinonímica de escribir
"invirtió"
•
El manual
Periodismo práctico, de Arcadi Espada, no sólo está concebido para estudiantes. Ajustemos la mirilla: el manual
Periodismo práctico, de Arcadi Espada, está concebido para quienes ejercen el periodismo, por lo que sería conveniente que algún alma caritativa del diario
El Mundo (y aun de la competencia) alertase a los redactores a este respecto. Sobre todo, para evitar que la desmoralización siga mellando al maestro, un hombre cuyo primer mandamiento a la hora de escribir un libro es que éste, como el ibuprofeno, resulte de utilidad. (Dejemos a un lado el periodismo de precisión que reserva la palabra "reyerta" para inmigrantes y gitanos. La obscena aglomeración de la página 20 radica en que la policía mata menos que la senectud.)

•
2 comentarios:
Buenas tardes, a todos. José María como me he destornillado con el audio, me he reído con gusto. No sé a que venía, pero bueno me acostumbro a sus cosillas raras.
Buenísimas tardes,
Marta
"Para evitar que la desmoralización siga mellando al maestro, un hombre cuyo primer mandamiento a la hora de escribir un libro es que éste, como el ibuprofeno, resulte de utilidad."
Como dirían sus obsecuentes discípulos: "Uhmm".
Vamos por partes con la onomatopeya. Y, de paso, aclaremos algunos conceptos, que en el alegato de De Paco cumplen una sola función: metafórica. Hasta la fecha, baldón sólo para el "Sir, with love" y sus discípulos. Lo que no les impide utilizarlo convenientemente y a su antojo.
Desmoralización: cuando no tienes trabajo fijo (o sea, paga a fin de mes) ni perspectivas de tenerlo.
Primer mandamiento: mantenerte y mantener a tu familia lejos del abismo de la insolvencia y la pobreza.
Ibuprofeno: según la excelsa Wikipedia, "antiinflamatorio no esteroideo (AINE), utilizado frecuentemente para el alivio sintomático del dolor de cabeza (cefalea), dolor dental, dolor muscular (mialgia), molestias de la menstruación (dismenorrea), dolor neurológico de carácter leve, síndrome febril y dolor tras cirugía (postquirúrgicos). También se usa para tratar cuadros inflamatorios, como los que se presentan en artritis, artritis reumatoide (AR) y artritis gotosa."
O sea, como puede verse, nada que ver con la escritura o con los libros.
Utilidad: no sólo cualidad de útil, también, en la segunda acepción del DRAE, "Provecho, conveniencia, interés o fruto que se saca de algo". En esta segunda acepción, al fin, me topo con el primer sintagma verbal acertado del comentario de De Paco.
En efecto. Qué más útil puede haber que los croissants de Sacha o la cocina nitrogenada. Eso sí: también, qué más dispendioso, privilegiado, pijo y, por ello mismo, obliterador del discurso compasivo con el Sir with love y sus retóricos (y metafóricos, ugh) "desmoralización", "primer mandamiento", "ibuprofeno", "utilidad".
A ver, nen, si algún día aprendemos a distinguir entre los "tormentos del alma" y la realidad. Esa que tu maestro y Margarita confundís sistemáticamente con los propios privilegios.
Buenas tardes.
Publicar un comentario en la entrada