Observen las imágenes con detenimiento: por el centro corre Burruchaga a modo de falsa liebre. Un defensa de Inglaterra intenta encimarle suponiendo, razonablemente, que el pase de la muerte buscará sus botas. Por la izquierda galopa Valdano, que es el jugador que, en realidad, debe culminar la acción conforme a lo dispuesto, ensayado y apalabrado. De hecho, se trata de una jugada que Argentina ha manoseado hasta la alucinación. Tal vez por ello al llegar al vestuario Maradona se postró ante Valdano: “Me fue imposible pasártela, Jorge, cada vez que levantaba la cabeza me salía un inglés.” Años después, Valdano seguía sin salir de su asombro: "¡El tipo se estaba merendando a media Inglaterra y además me veía subir por el segundo poste! No sé con qué parte me veía, pero vi la secuencia mil veces y puedo descartar que fuera con los ojos". En lo más alto del mármol, permanecen esculpidas las palabras del Negro Enrique: “Con el pase que te di, Dieguito… ¡como para haberla fallado!”. También Valdano animó la jocosa diseminación del éxito con una leyenda memorable: “Maradona metió la pelota en la portería, cierto, pero yo la recogí. Algún mérito debe de tener eso, ¿no?”. Valdano, en efecto rescató el balón de la portería con el partido encarrilado. Preguntado sobre el sinsentido de su urgencia, dejó al descubierto una humildad sospechosa, cuasi enfermiza: “Me pareció indecoroso echarme encima de Maradona. El gol que marcó era tan sumamente individual, tan suyo, que pensé que abrazarle estaba de más, que era una forma de restarle protagonismo; así que no se me ocurrió otra cosa que ir para puerta y recoger la pelota. Eso fue todo”. Un muchacho del Barça marcó un gol parecido veintiún años después y la prensa atornilló el micrófono a Maradona (si se muere Pablo Porta... ¡interroguemos a García!). Maradona cuadró el universo: “Cuando Messi haga eso mismo en los cuartos de un Mundial en lugar de hacerlo contra el Getafe, me lo comparan ¿ok? Hay algo más: mi gol fue útil y el suyo no, y eso también cuenta”.
-La narración del perdedor.
-Ahora y siempre.
Un malentendido
sábado 4 de julio de 2009
Publicado por Pepe en 16:22
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7 comentarios:
Venga, venga. Ese gol podría haberlo metido hasta yo mismo. Los ingleses tenían una resaca del doce y parecían postes de entrenamiento.
Yo es que soy muy poco sensible. Para que me emocione tienen que pegarme un bombazo. Uno solo, pero fuerte. La jugada de Maradona me parece... larga. O se concentra el arte en una fracción de segundo o no me llega, a no ser que venga en forma de andanada, con su correspondiente cadena de impactos, pero no es el caso.
Hablando de andanadas... ¿ve? seguramente ésta es una de las razones de mi fracaso como aficionado: me emociona un pase de trinchera... y me deja frío una tanda de derechazos... Una de naturales es otra cosa: es andanada (artillera). Si encuentra un sinónimo de andanada (artillera) me avisa. Es para no repetirme.
Éste es el gol de mi infancia (6 añitos tenía, y aún recuerdo cómo me impresionó). Un visto y no visto. Que se lo digan al portero.
Ese gol es una sucesión de detalles técnicos. Para mí, el asombro llega entre los segundos 5 y 6, con un cambio de zancada que descoloca a los veintiún espectadores de primera fila y a los millones que lo hemos visto después.
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Hoy no sé lo que quiere decir de Paco. Así que me he quedado mirando el dedo.
También en su día, cuando alguien comparó el gol de Maradona con el de Ronaldo al Compostela, Valdano argumentó que, con todos sus respetos, no se podía comparar a los jugadores del Compos con los de la selección británica, por más resaca que tuvieran según dice Bremaneur.
De todas formas, el gol de Diego hay que oírlo con el sonido que se merece
No le niego méritos, pero es cierto que los ingleses parecen madres, ni corren, ni entran, ni ná.
Grande Valdano, xdios, debía estar hasta los ... del insoportable Pelusa!!
Veva
DESMITIFICACIONES
A ver, Mercutio. El inglés que juega con el 16 se mueve menos que los ojos de Espinete. Miren cómo corre. Si no va de resaca que baje Dios a darme un guantazo. Después Maradona se enfrenta al 8, que se pone de espaldas y trata de frenar al argentino con el tobillo. El 8 no tiene resaca: sigue borracho. Finalmente, al borde del área, hay otro sujeto cuyo número no puedo ver y que se queda clavado, posiblemente porque todavía no sabe si está en el campo o en el banquillo. Y por último, cuando Maradona termina por ¡¡¡¡crusar la cancha y pulsar el chut!!!! viene de nuevo el 8, por detrás, ya sobrio pero con secuelas, por lo que no puede hacer nada.
Lo que nos trae Albert en los comentarios sí que es un golazo. Y los de Futre, claro.
¿ Hay algo de lo que no sepa Mercutio?
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