miércoles, 24 de noviembre de 2010

3%

Querido De Paco:

El 3% es el porcentaje mágico catalán. Otro hecho diferencial. No sólo por la célebre diatriba entre Maragall y Mas, sino también porque en las elecciones al parlamento regional es la barrera mínima por circunscripción para conseguir representación parlamentaria. Es un tanto por ciento bastante bajo. Piensa que en las elecciones municipales se halla en el 5% y así se ha pretendido fijar en las innumerables propuestas de reforma electoral del legislativo autonómico. Pero te traigo a colación el famoso 3% porque se da por supuesta la representación parlamentaria de Ciutadans, como si superar esa barrera fuese pan comido. Vamos a los números, que en materia de Ley d'Hont suelen llevar trampas. En las elecciones de 2006 votaron en la circunscripción de Barcelona 2.959.027 personas, es decir, el 56% (cifra que no es escandalosamente baja para lo que se cuece por estos pagos). La barrera mínima, por tanto, se establecía en 88.770 votos. Ciutadans consiguió 89.567. Solo 797 por encima del porcentaje requerido. No es que pretenda ser aguafiestas, pero un poco de realismo y conocimiento de las aritméticas electorales iría bien para todos aquellos que realizan sesudos pronósticos. Cierto es que Albert Rivera (y sólo Rivera, pues no les veo más cuadros) ha demostrado un buen nivel parlamentario y, especialmente, una notable dialéctica en los debates, pero el resultado del año 2006 fue un excelente resultado. Recordarás -porque participamos de ello- del gran acto en el CCCB y, después, el del Tivoli, en el que se quedó la mitad de la gente sin poder entrar al teatro. Ya no te digo el apoteósico acto final en La Paloma. Es más, ahí nos conocimos tu y yo, a pesar de ser vecinos. Enseguida vinieron las puñaladas, las deserciones y la división del partido en fracciones infinitesimales. Ahí sí que Rivera ha podido hacer gala del adagio de Cela: "En España el que resiste, gana". Nada me agradaría más que la superación de esa barrera del 3% y que volviesen a obtener representación parlamentaria. No sólo eso: les daré mi voto. Pero que nadie se crea que esto ya está hecho. Y no lo digo por UPyD, que en Cataluña es absolutamente irrelevante, sino por la dificultad de reagrupar esos 89.000 votos. Si lo consiguen, la repetición del resultado (ya de por sí importante) está asegurada. La participación va a descender todavía más y la barrera del 3% puede hallarse en los 80.000 votos. Que no desperdicien la ocasión y no vuelvan a hacer el ridículo el día después. Una tercera oportunidad ya no se la iba a conceder nadie.

Oriol Trillas