lunes, 22 de noviembre de 2010

Una cierta fatiga

Tal vez no fuera vergüenza, pero sí una cierta incomodidad. Esos dos erguidos sobre sí mismos e impostando un truman show para toda Cataluña. ¿Qué quieres, un debate? Pues venga, ahora mismo, tú y yo solos. Ahora no que no me va bien. ¡No te va bien...! ¿Y cuándo te va bien, eh, cuándo? Los lunes, los martes y los miércoles. Qué lunes ni lunes... Ahora, coño, tú y yo solos; si total ya estamos aquí, es quedarse un poco más y ya está. Que te digo que ahora no me va bien. Va, joder, que así nos lo quitamos de encima. ¿No querías debatir? Pues quédate, tontu, y ya ho matem. Es que me va fatal, tío, de verdad. Que te digo que volver nos dará mucho palo... Equeyae'mutarde. Mira, picamos algo, volvemos al plató y soltamos lo de antes. Te digo algo ahora, ¿vale? Vale, vale, yo todavía estaré por aquí un rato que tengo que ver a un colega. Si al final me quedo te hago una perdi, ¿vale? No fue vergüenza, no, no exactamente.