jueves, 9 de diciembre de 2010

BTFL

Hablas de Biutiful, querido De Paco. Ayer la vi. ¡Menuda orgía de sufrimiento! Verdaderamente es el espejo cóncavo de Vicky Cristina Barcelona; pero me llamó sobremanera la atención la cuota catalana del film. En los créditos de la película aparece que ha sido coproducida por TV3. Esto no es más que un eufemismo que significa que los contribuyentes catalanes hemos pagado peaje a Iñárritu. ¿Y cómo nos ha devuelto el favor? ¿Apareciendo catalanes en la película? ¡Qué va! No sale ni uno. Se dejan ver mexicanos, chinos, africanos, algún jeto de Santako y para de contar. Ahora bien, la cuota lingüística asoma de manera impecable. Cuando desayunan los niños no toman zumo Don Simón, sino un pote de suc. La leche no es Asturiana, ni tan siquiera Ato, sino que se rotula de forma evidente como llet. Cuando la negra huye en tren, después de recoger la pasta de Bardem, se oye en perfecto catalán que Rodalies informa. Y el pasaje más grotesco es cuando Uxbal sale en libertad, una vez que el hermano le paga la fianza, que aparece un edificio con un letrero enorme en el que se lee Jutjats. Digo grotesco porque aquel inmueble no pertenece a la administración de justicia. No se corresponde con los juzgados de Santa Coloma, ni con sede judicial alguna. Pillaron cualquier finca (no alcanzo a reconocer de dónde) y le estamparon el pegote normalizado. Sin quererlo han retratado fehacientemente el paisaje del extrarradio barcelonés: una sociedad castellano parlante, rotulada en un idioma que no habla el común de los mortales. Una suerte de gaélico. Es más, Biutiful retrata claramente la irrelevancia e insignificancia de Cataluña. Una tierra cuya única importancia se centra en Barcelona y en la que el idioma vernáculo no es más que una reliquia que aparece difuminada en el horizonte, cual si fuera un hórreo gallego o la silueta de un toro de Osborne.

Por último, debo hacerte una precisión: el interior de la iglesia donde velan los cadáveres de los tres niños es la parroquia de San Juan Bautista del barrio de El Fondo de Santa Coloma. Te dejo una foto.


No es una parroquia cualquiera. Ya te he hablado alguna vez de su párroco: Mossèn Francesc Espinar Comas. Es una de las pocas iglesias que siempre está llena. Y parece la ONU: españoles, latinoamericanos, europeos del este, hasta chinos. Un verdadero suceso en los tiempos que corren. Y además se trata de un cura culto, políglota (habla 8 idiomas) e hiperactivo (aparte de la parroquia lleva el servicio religioso del tanatorio de Santa Coloma). No creas que lo tuvo fácil: allí anidaban los curas comunistas. Hasta uno fue alcalde de la localidad. Luego todo quedó en nada hasta que germinó Mossèn Espinar. Y ahora su parroquia ya la conoce todo el mundo. Aunque llevas razón, el exterior pertenece al templo de la calle Almirante Cervera de la Barceloneta. Sí, sí, de la playa Libre. Donde aparecen los cadáveres de los chinos. En esta película todos tenemos conocidos. Hasta sale el instituto donde mi mujer estudió el bachillerato. ¡País petit!

Oriol Trillas

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Uh,Uh,Uh...sí, país petit,Uh,uh,uh