martes, 7 de diciembre de 2010

El agravio

Anoche, con las prisas, olvidé comentar la relación que propone Iñárritu entre Barcelona y Uxbal. Análogamente al hecho de que Uxbal es un desgraciado (ya no sé si porque su final está cerca o porque es hincha del Español), la ciudad que lo engulle es un humedal ajado, un cabaré de miseria. Ello no obsta para que Iñárritu consagre su mirada a la belleza; antes al contrario, la jactanciosa belleza que exuda Biutiful pasa precisamente por la exaltación de la fealdad, por esa complacencia con que la cámara barre la Barcelona lletja, como dijera el gran Permanyer. Llegados aquí, valga una observación sobre la funesta manía de que Barcelona se convierta en un plató y, más precisamente, sobre el desprecio a la evidencia de que los barceloneses, por aquello de mirarse el ombligo, serán los primeros en ir a ver cuanto se ruede en sus calles. Lo digo porque me resulta intolerable que un personaje entre por una callejuela del extrarradio y, de pronto, al volver la esquina, se encuentre en la Barceloneta; o que los hijos de Uxbal vayan andando al colegio desde Santa Coloma, cuando cualquier barcelonés medio sabría ubicar ese colegio en Sant Pau del Camp; o que la fachada de la iglesia donde velan los cadáveres de los tres niños corresponda a la parroquia de Almirante Cervera, en la Barceloneta, pero el interior pertenezca a otra iglesia. Hechas las cuentas, y poniendo en la balanza el modo como se resiente la verosimilitud, no creo que a los barceloneses nos convenga demasiado que se sigan rodando películas en la ciudad. No, si al final de la película nos sobrecoge la sospecha de que, antes que en Barcelona, vivimos en un desierto de Almería.

1 comentarios:

Raúl dijo...

los barceloneses que van a ver la peli representan aproximadamente el 0.00000000005 % del total de personas que al lo largo del tiempo y del mundo lo van a hacer. La peli no es para nosotros y por lo tanto es normal que hayan esos saltos de raccord geográficos con la realidad. Vaya que el espacio no debe ser con se retrata en Stark trek, pero mola.