lunes, 20 de diciembre de 2010

¿Funciona Reuters?

Leí (creo que fue en El Triangle, pero no me atrevería a jurarlo) que por Factual pasaron hasta cuatro directores. En realidad fueron cinco. A Arcadi Espada le sucedió Juan Carlos Girauta; a Girauta, Almudena Semur; a Semur, Fernando Pascual; y a Pascual, Pere Serrat. El interinaje de Serrat, ciertamente, apenas duró unos días, pero no por ello debe caer en el olvido de la historia de Factual, un periódico que, en lo que concierne a ceses, poco tuvo que envidiar al Atleti de Gil. ¿Que quién era Pere Serrat? Ahora es cuando, en las fábulas de cariz navideño, el off diría aquello de "pero empecemos por el principio". Yo empezaré por el final; más exactamente, por dos viernes antes del final. Esa noche, Almudena Semur y yo cruzamos la puerta del piano-bar Klavier, en la calle Aragón, con el firme propósito de que la ginebra hiciera el resto. Todavía no habíamos pedido cuando reparé en el grandullón que, microfóno en mano, cantaba La bohème, suscitando el embeleso de un coro (debo decir que bastante nutrido) de señores trajeados y señoras gustosas de masticar humo. Días atrás, Fernando Pascual me había presentado al trasunto de Aznavour en la redacción de Factual. Lo que jamás sospechó Pascual fue que me estaba presentando a su sucesor.
-Pepe, Pere Serrat. ¿O debo decir Séneca?
Existía. Séneca no era, como algunos de nosotros llegamos a creer, una suerte de autor colectivo a la manera de Wu Ming u Ofèlia Dracs. No, Séneca era perfectamente real. Para nuestra sorpresa, dicho sea de paso. No en vano, y desde la aparición de Factual, nuestro hombre acometió la hercúlea tarea de espolvorear con comentarios todos y cada uno de los artículos que fueron apareciendo en el periódico. Si alguna noticia merecía ser comentada (¿hay alguna que no lo merezca?) ahí estaba Séneca para apretar las clavijas de quien hiciera falta. Su leyenda, ya de por sí inimaginable, alcanzó cotas homéricas el día en que me confesó que algunos de los comentarios que yo, ingenuo de mí, había tomado por réplicas a sus observaciones, eran enteramente suyos. "Quien responde a mis comentarios soy yo mismo, sí; es una técnica que utilizo para animar el debate." Las preguntas revolotearon en mi mente cual molestos moscardones: ¿Habría algún comentario, uno solo, que no fuera de Séneca-Serrat? Es más: ¿Nos leía alguien además de Séneca-Serrat? Luego de apurar La bohème, se descolgó del cogollo de aduladores y vino hacia nosotros. Por entonces, ya se había consumado su designación como quinto director de Factual, pero no soltó prenda.
-Tan sólo puedo deciros que el lunes habrá cambios en el periódico.
Al lunes siguiente, en efecto, y ya investido del cargo, desgranó algo parecido a una hoja de ruta y estampó su huella dactilar en la portada: "Noticias y opiniones eclécticas". No habían transcurrido ni veinticuatro horas cuando, persuadido por un comentarista (¡Séneca ante el espejo!) de que las noticias no podían ser eclécticas, que es lo que daba a entender el sintagma, corrigió el santo y seña de su legado: "Noticias veraces y opiniones eclécticas". La lógica que aplicó el dueño para darle el timón del barco no tenía una sola fisura: si Séneca, en calidad de comentarista y sin cobrar un solo céntimo, había resultado más prolífico que Vázquez Montalbán, ¡qué clase de prodigio no haría cobrando! En mi delirio, restallaron los días de invierno en que Cristina Fallarás solía recordar que un periódico no era una fábrica de calcetines.

3 comentarios:

Petrarca dijo...

Esta es una de miedo: ¡Periódicos dirigidos por los comentadores de las noticias! Ahhhhhhhhhh!!!!

Re-susto: ¡Noticias veraces! (Esto es como lo de "Criaturas verdaderas" que ponen cuando quieren presentarnos a los Simios subacuáticos de siete cabezas.) Ahhhhhhhhhh!!!!

Factual moló.

Albert dijo...

Ojalá nos sigas ofreciendo perlas sobre Factual... Pero a lo que iba: con Gabito ya vimos que no te tiembla el pulso, pero... ¿te atreverías con Séneca?

Anónimo dijo...

Un comentador que llega a director del periódico, perdone De Paco pero esto no es serio. Si encima este señor se dedica a cantar La Traviata en los bares... vamos! de película de los Marx.
El comentarista que se comenta a sí mismo (usando dos nicks, imagino) siempre me ha resultado repelente, es hacer trampas. Viendo el buen resultado que le ha dado a Séneca llego a la conclusión de que con mi sentido de la ética no triunfaré nunca en la vida.
Suya afectísima,
Veva