miércoles, 1 de diciembre de 2010

Para mí, sí

Hay un tipo de gente a la que suelo darle una segunda oportunidad, aunque lo cierto es que en realidad los sentencio de por noche o acaso de por vida. Me refiero a esa gente que, en el restaurante (en el bar lo hacen menos), y cuando el camarero llega cargado de platos, sigue conversando, o riendo, o silbando, sin prestar un ápice de atención al servicio ni, llegado el caso, atender a la pregunta elemental, cardinal, de "¿el pollo para quién es?". Esa gente, en fin, que cree que ha venido al mundo a que la masajeen y que confía la suerte de que le sirvan su segundo a algún compañero de mesa que, preso de la vergüenza, interroga a unos y a otros para dar con el individuo que ha pedido pollo pero que, mira por dónde, detesta su perfume y aun su habladuría. Por eso entorna los ojos y, desde lo más recóndito de su reconcentrada displicencia, chasquea: "Para mí, sí". A ese tipo de gente me refiero.

A Trillas le hacía ilusión que abriera los comentarios y, en fin, tal vez haya llegado el momento de darle una alegría.

2 comentarios:

Petrarca dijo...

Acabo de recordar un fragmento de Memòries de un bufó en que Boadella cuenta su estancia en la cárcel con el millonario Pedro Baret: "No cal dir que a la vida civil no havia tingut mai un majordom; en canvi, allà dins, en Pedro pagava un pres perquè ens deixés la cel.la com una patena, els llits sempre fets i la vaixella neta. Ell encara anava més lluny, i l'exigia que l'ajudés a vestir-se o cordar-se les sabates, però en aquest capítol jo tenia certs escrúpols i no acceptava l'ajuda, malgrat que me'n moria de ganes." La tentación siempre presente y los escrúpulos sólo a veces.

LdèM dijo...

Hay una división aún más sencilla que no tiene que ver con pollos, sino con pavos: me refiero al tipo de gente que no se sonríe (no ya, se ríe) con la frase que le dice el pavo a la pava cuando se meten en la cama (tú te preguntarás: ¿qué se dicen?; pues el pavo le dice: “apggablbla la bbbblblblbluz”, y ella le contesta: “apggáblblblbla tbltú”).

Si surge un chiste así de idiota y no hay al menos una sonrisa, son personas que no (me) interesan.

(...)

Yo también me alegro de que estén de nuevo abiertos los comentarios.