lunes, 6 de diciembre de 2010

Perico hasta la muerte

Vengo de ver Biutiful y estoy desolado. No ya por la historia en sí, que, aunque algo hay, es una película tan sumamente afectada que lo trágico acaba resultando chic. En cierto modo, el afán de pulcritud y el gusto por la sutileza se muestran de forma tan descarnada que, al cabo, el drama acaba adquiriendo una consistencia un tanto beata, como de fábula narcótica. Tal es el efecto que, a mi modo de ver, provoca semejante atasco de imágenes oníricas, esa retórica nitrogenada a lo "a qué huelen las nubes" en que a Iñárritu se le ve el cartón de publicista. En ese mismo sentido opera el sinnúmero de meandros que salpican la acción y que, irremediablemente, diluyen la desdicha del protagonista, que es algo así como la desdicha del mundo. Y eso, a pesar de que Bardem ocupa la pantalla de principio a fin. Si van a verla, verán que Uxbal, el personaje que interpreta Bardem, es hincha del RCD Español. De ello dan fe unas medias, una sudadera y el póster de la Copa del Rey de 2006. Dado que Biutiful es una suerte de canto fúnebre, un plañido en suspensión en que no cabe otro consuelo que la memoria, me aterra la posibilidad de que Iñárritu, al construir la identidad de Uxbal, llegara a la conclusión de que, puestos a elegir equipo, el que más convenía a un moribundo era el Español; que no había mejor alegoría para un personaje terminal, vaya, que una camiseta blanquiazul. Si atendemos a la querencia del director por columpiarse en la metáfora, la hipótesis no me parece en absoluto temeraria. Máxime si tenemos en cuenta que el bebé negrito que representa la esperanza se llama Samuel. ¿Adivinan por qué? Exacto, en honor a Samuel Eto'o, que cuando se rodó la película todavía jugaba en el Barça. ¿Comprenden ahora mi desolación?

1 comentarios:

Anónimo dijo...

El Via también se ha fijado en la aflición perica de Uxbal, más o menos lo comenta en los mismos términos que tu.
Pensaba ir a ver la peli pero me estáis quitando las ganas, es que a mi el Bardem no me va mucho y la mugre tampoco.
Veva