miércoles 12 de enero de 2011
¿Tienes fuego, chato?
Una de las postales más grotescas que está dando la prohibición es la de las prostitutas fumando a la puerta de los clubs. Fue Trillas quien me lo advirtió, tras pasar frente al Tú y Yo y ver cómo las chicas de la casa salían a fumar. Tras verlas yo mismo, en formación de a dos y con una manta cubriéndoles los hombros, no puedo por menos de pensar que la ley debería prever algunas excepciones, siquiera por salvaguardar el decoro de esas chicas. No ya porque se vean expuestas al chascarrillo martinezsoriano y el vahído integrista, que también, sino porque el tabaco y la cocaína son los únicos lenitivos con que cuenta la profesión. Por cierto, o mucho me equivoco o la prohibición de fumar en clubs podría topar con otra ley, cual es la del ejercicio de la prostitución en la calle.
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4 comentarios:
“No es verdad porque nos parezca evidente, sino porque admitimos la evidencia como prueba de verdad”
Ludwig Wittgenstein.
¿Quieres decir que algún cliente irá a denunciar que contrató a una puta que fumaba?
Veva
Apoyá en el quicio de la mansebía,
miraba encenderse la noche de mayo pasaban los hombres y yo sonreía, hasta que en mi puerta paraste el caballo.
¡Serrana! ¿me das candela? y yo te dije: Gaché
ven y tómala en mis labios y yo fuego te daré.
Dejaste el caballo y lumbre te di y fueron dos verdes luceros de mayo tus ojos pa mí.
Veva
Y los machotes que quieran fumarse un pitillo entre acto y acto, ¿qué hacen? ¿Salen a la calle luciendo un albornoz de boxeo -"el Potro de San Antonio", "el Tigre del Paralelo"- mientras esperan a que salga una señorita con un cartel anunciando el siguiente asalto?
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